El polvo del Sahara, transportado regularmente hacia el Caribe, ha incrementado en frecuencia e intensidad como consecuencia del cambio climático. En República Dominicana, este fenómeno impacta la calidad del aire, la salud respiratoria de la población, los ecosistemas, y sectores económicos clave como la agricultura y el turismo. Este artículo examina la relación entre el calentamiento global y la intrusión de polvo sahariano, sus impactos directos, las respuestas institucionales vigentes y los retos futuros, con énfasis en la necesidad de estrategias integradas de adaptación y mitigación ambiental.
Cada año, el transporte de polvo desde el desierto del Sahara hacia el Caribe ocurre principalmente entre los meses de mayo y agosto. Sin embargo, la intensificación del calentamiento global ha alterado la magnitud y frecuencia de estos episodios (Prospero et al., 2020). República Dominicana, situada en la ruta de estas masas de aire, experimenta cada vez con mayor frecuencia eventos que afectan la calidad del aire, la salud pública y la economía local.
RELACIÓN ENTRE CAMBIO CLIMÁTICO Y POLVO SAHARIANO
El incremento de las temperaturas en África del Norte y la desertificación en regiones como el Sahel han generado condiciones más propicias para la emisión de polvo sahariano. A esto se suman los cambios en los patrones de circulación atmosférica, que facilitan su transporte hacia el Caribe. Según el análisis climático presentado por DivulgaMeteo (2022), estos episodios de tormentas de polvo y arena se ven favorecidos por la intensificación de vientos en la capa límite atmosférica, así como por una mayor frecuencia de situaciones anticiclónicas que estabilizan la atmósfera y permiten el levantamiento y desplazamiento de grandes masas de polvo a largas distancias, afectando regiones lejanas como el Caribe y América.
Uno de los episodios más documentados fue la nube de polvo conocida como «Godzilla dust cloud«, registrada en junio de 2020, que alcanzó concentraciones récord, afectando gravemente la visibilidad, calidad del aire y salud respiratoria en múltiples islas del Caribe, incluyendo a República Dominicana. Este fenómeno se convirtió en un claro ejemplo de cómo los eventos extremos, alimentados por el cambio climático, se están volviendo más frecuentes e intensos.
IMPACTOS EN REPÚBLICA DOMINICANA
Calidad del aire y salud respiratoria
El material particulado fino, especialmente PM10 y PM2.5, afecta la salud respiratoria según su tamaño y capacidad de penetración. Las PM10 se alojan en las vías respiratorias superiores, mientras que las PM2.5 alcanzan los alvéolos pulmonares y pueden ingresar al torrente sanguíneo, provocando efectos respiratorios y cardiovasculares.

Estas partículas se han vinculado con un mayor riesgo de asma, infecciones respiratorias agudas y enfermedades cardíacas, especialmente en niños, adultos mayores y personas con condiciones preexistentes. Su toxicidad se relaciona con su composición química, que incluye iones inorgánicos, metales pesados y compuestos orgánicos (Retama et al., 2019).
En ciudades como Santo Domingo y Santiago, se ha observado un aumento significativo de consultas médicas durante estos episodios. El personal médico y los centros hospitalarios deben prepararse para enfrentar estas alzas estacionales en la demanda, muchas veces sin los recursos adecuados, lo que evidencia una necesidad urgente de planificación sanitaria preventiva.
Medioambiente y biodiversidad
El polvo del Sahara cumple una función ecológica dual. Por un lado, aporta nutrientes como fósforo, nitrógeno y hierro que enriquecen suelos agrícolas y cuerpos marinos, lo cual favorece la productividad biológica en regiones pobres en nutrientes como el Atlántico tropical.
Por otro lado, cuando su concentración es elevada, puede provocar efectos adversos, como la reducción de la radiación solar disponible, lo que limita la fotosíntesis en el fitoplancton y puede alterar los equilibrios ecológicos. Además, la turbidez del agua causada por el aumento de partículas en suspensión afecta la dinámica de los ecosistemas marinos (Díaz, s.f.).
RESPUESTAS INSTITUCIONALES Y RETOS
Actualmente, la Oficina Nacional de Meteorología (ONAMET) lidera el monitoreo del polvo del Sahara, emitiendo alertas preventivas y pronósticos en tiempo real. El Ministerio de Salud Pública complementa esta labor con recomendaciones a la población para reducir la exposición, como el uso de mascarillas, evitar actividades al aire libre y mantener una buena hidratación.
No obstante, estas acciones tienen limitada cobertura territorial y no están integradas en un Plan Nacional de Respuesta Climática. La ausencia de un protocolo coordinado entre salud, medioambiente, transporte, educación y agricultura limita la eficacia de las medidas. En muchos municipios del interior, la población carece de acceso a información oportuna y a herramientas para reducir su vulnerabilidad.
De acuerdo con la Estrategia del Sistema de Naciones Unidas en la República Dominicana para la acción climática (ONU, 2025), es prioritario que el país desarrolle un enfoque multisectorial que incluya el fortalecimiento de sistemas de monitoreo ambiental, campañas educativas para poblaciones vulnerables, protocolos de respuesta ante eventos climáticos críticos y el impulso de políticas públicas que mejoren la resiliencia ante fenómenos como el polvo del Sahara.
LLAMADO A LA ACCIÓN
Ante el inicio de la temporada anual de polvo del Sahara, que generalmente se extiende entre mayo y agosto, se vuelve indispensable fortalecer la conciencia pública y la capacidad de respuesta institucional. Las principales recomendaciones que deben difundirse de manera proactiva incluyen:
- Uso de mascarillas de alta eficiencia (como N95) en zonas urbanas y rurales durante episodios severos.
- Evitar actividades al aire libre, en especial para personas con enfermedades crónicas respiratorias.
- Reforzar medidas de higiene en interiores, utilizando filtros, sellado de ventanas y limpieza regular de superficies.
- Mantener vigilancia médica y no interrumpir tratamientos indicados para asma u otras afecciones respiratorias.
- Informarse a través de medios oficiales, evitando noticias falsas o alarmistas.
Estas acciones no solo protegen la salud individual, sino que alivian la presión sobre los sistemas de salud y contribuyen a una gestión más resiliente del riesgo climático en el país.
Bibliografía
- Díaz, M. (s.f.). El polvo del Sahara y sus interacciones con el clima. Corriente Verde. Recuperado el 14 de julio de 2025, de https://www.corrienteverde.com/cambioclimatico/el-polvo-del-sahara-y-sus-interacciones-con-el-clima
- DivulgaMeteo. (2022). Tormentas de polvo y arena: su formación y desplazamiento. Recuperado de https://www.divulgameteo.es/archivos/articulos/meteoroteca/Tormentas-polvo-arena.pdf
- Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2025). Estrategia del Sistema de Naciones Unidas en la República Dominicana para la acción climática. https://www.undp.org/es/dominican-republic/publicaciones/estrategia-del-sistema-de-naciones-unidas-en-la-republica-dominicana-para-la-accion-climatica
- Prospero, J. M., et al. (2020). African dust and air quality over the Caribbean Basin: The impact of the «Godzilla» event of June 2020. Geophysical Research Letters, 47(22), e2020GL090102. https://doi.org/10.1029/2020GL090102
- Retama, A., Jaimes, M., Salazar-Cerreño, J., & Soto-Ramírez, L. (2019). Composición química del material particulado atmosférico y sus efectos en la salud humana. Revista Médica de Chile, 147(3), 297–305. https://doi.org/10.4067/S0717-73482019000300181



